Tuesday, 8 February 2011

Let them entertain us?

After being brought to the verge of exhaustion by reading thousands of articles and listening to endless discussions on doping, I'm suddenly very glad to come across this short blogpost at The Punch Australia which tries to propose a legal doping system under strict medical surveillance. That is of course till I find the post argument is completely wrong.

There are some good sentences there that I can't help posting into my facebook account: "It would be much easier to eliminate the anti-doping rules than to eliminate doping". Or: "The prohibition on doping puts pressure on making performance-enhancers undetectable, rather than safe". Or: "Rather than drive doping underground, the use of drugs should be permitted under medical supervision". Crystal clear statements that are usually out of the daily discourse by the media and the sports authorities.

But on the day news break of Riccardo Ricco being brought into hospital for allegedly having a self-inflicted 25-day old blood transfusion delivered after a two-year suspension for doping (with some delicious comments by his so-called trademates) one would expect something a bit -just a bit- more serious than a piece of reflection called "Let them entertain us". The whole approach -sign of the times- is biased towards entertainment, taking the spectator's view - the one from the Roman circus, one should fear. Just wondering who the lions are?

Revenues, that's what - no hard guess. TV shows, ads, race organisers, ICU moguls, French sport ministers are just (bad) actors in a supporting role. It's the bloody broadcasting system (anyone thought on taxing football crazy transfers for goodness sake instead of selling national forests?). It seems there have not been enough dead riders. The circus must go on. The ones biting the dust are cheaters, and doctors involved are a shame for the profession. Well, it shouldn't be that difficult to see sports journalists are the main cheaters here. Someone dies? A couple of homages, a handful of tears and let's get on to the new promises. TV corporations should get a two-week closure for every dead sportsman - that would perhaps start changing things.

The argument here goes around sportsmen and -women's health. Other than critisizing the evil former GDR and USSR sports systems -nowadays it's China- there could be a honest effort to reflect on the own flaws. But there are hard times for journalism these days and everyone around has a mortgage to deal with. It's so damn easy besides to follow the yellow path (take a couple of shots from angry colleagues, get some mogul on tape and that's that, a piece of brave journalism). Once there brave people in the media - now all you get is this very same people, white haired and happy not to have to start out in this awful circumstances, interviewed on double-page specials as to encourage their poor succesors.

I don't see why the real mates won't go on strike for the whole season. Let the journalists do the climbings. Let Mr McQuaid do the 200+ kms every day plus the climbings. That would be a good race to broadcast - by ukaze. The tax on crazy football transfers may well pay the well-deserved salaries (if it were just for bearing with so much hypocrisy).

Please do get better Riccardo, and do write on the issue (a book if possible, not interviews) - not revenging, nor apologising. Just the way it goes. Why is bloody wikileaks ignoring the real problems in democracies and just dealing with politics instead?

Wednesday, 26 January 2011

Antes de atravesar el Leteo, compruebe que no viene ningún coche

Para una amiga que aún no me ha contado

Me encuentro estos días ingresado en el madrileño Hospital de La Princesa como consecuencia de una inoportuna trombosis (días enteros llevo dándole vueltas a la cuestión de si en otro contexto podrá decirse "una oportuna trombosis"). A pesar de llevar sólo unos días aquí, puedo percibir el agobio derivado de la permanencia forzosa entre cuatro paredes. El mismo día de mi ingreso una de mis primeras preguntas al personal sanitario que me atiende de manera irreprochable fue si había wi-fi disponible en el Hospital (pese a saber por el memorable post que hace unos meses publicó José Luis González Quirós en su blog que los hospitales, incluso los privados, no son un lugar propicio para hallar semejantes moderneces).

Por fortuna y gracias a la nunca bien ponderada ayuda de la compañera llegó a mis manos un modem usb, uno de esos cacharritos que andan meses agarrando polvo en una estantería de la casa. La compañera se ocupó -bendita sea- de que el invento llegara ya precargado y listo para utilizar, y gracias a ello puedo atravesar ad libitum las paredes de éste y otros edificios y comunicarme sin que la visión de la factura del teléfono móvil me cause nuevas afecciones.

Aparte de tratar de planificar en escenas una secuencia en que la wi-fi disponible en el hospital haría que todos los enfermos permanecieran absortos en sus ordenadores portátiles haciendo caso omiso de enfermeras, médicos y visitas presentes o ausentes, una de las grandes preocupaciones que me aquejan desde mi llegada al recinto es cómo apañármelas para mantener -bien que reducida a la mínima expresión- mi inveterada afición a fumar un cigarrillo de vez en cuando y compaginarla con la recién entrada en vigor ley -perdón, Ley- del tabaco. Sobre todo teniendo en cuenta que a los inquilinos con pijama azul no les está permitido abandonar el recinto si no van acompañados (una curiosa política sobre la que trataré de indagar en los días que me resten de estancia en el centro hospitalario).

Una opción evidente sería deshacerse del mencionado pijama azul, pero esto, aparte de tener poco mérito, no resulta tan sencillo en los primeros días de ingreso. Por otro lado, ventanas no faltan en salas poco concurridas o desiertas para abrirlas y, asomado al espléndido paisaje que se divisa desde la décima planta de un céntrico edificio, apurar el vicio antes de regresar, dedos y uniforme exhalando un culpable aroma, al redil con una sonrisa.

Lo más agradable no obstante, es lograr salir a la puerta principal del edificio para inhalar unas bocanadas del increíblemente contaminado aire de la capital (estos días en particular superados todos los límites de polución que establecen los organismos internacionales). Qué espléndido poder sentarse en un banco y respirar el aire frío de enero, limpio o asqueroso de aerosoles y compuestos cancerígenos, tanto da (al fin y al cabo se trata de salir a fumar, qué diantre). Aunque haya que alejarse veinte metros -un pequeño suplicio en las actuales circunstancias- de la puerta del recinto.

Y es desde esta puerta del recinto -a cuyo costado a veces se apresura uno a apurar unas rápidas caladas temeroso de que salga el guardia de seguridad a recriminarle el pijama azul y el incumplimiento de la norma- desde donde esta tarde he tenido ocasión de divisar alguno de los comercios que pueblan la acera de enfrente del hospital. Era tan interesante la sucesión de nombres sobre las puertas principales que no he podido resistirme a tomar una fotografía.





En primer lugar, el estanco, justo enfrente de la puerta del hospital. Es sabido que el gremio de los galenos alberga entre sus filas -oh contradicción- alguno de los más fervientes practicantes del nefando vicio (habiendo perdido hoy día la sodomía su carácter y prestigio de vicio nefando, es posible que el tabaco pueda reemplazarlo si continúan las intervenciones legislativas en la línea actual). El estanco es a las almas lo que la farmacia que se yergue a su costado es a los cuerpos, y no es preciso que ninguno de los dos establecimientos se encuentre de guardia para que su mera visión le reconforte a uno el espíritu pensando que para cualquier urgencia no tiene más que cruzar la calle.

Junto a la farmacia hay un pequeño establecimiento de una compañía telefónica -casualmente la que proporciona el acceso a la Red que me permitirá publicar estas líneas una vez que se adecenten un poco- que esta siempre cerrado. Y al lado de la persiana permanentemente bajada hay un comercio cuyo cartel proclama sin rubor 'Servicios funerarios'. La visión del cartel negro con letras blancas sobre el amplio escaparate desde las escaleras del hospital da pie al chiste fácil entre las acompañantes del fumador ("las fumadoras pasivas", en términos de la legalidad vigente). Nuestro fumador -un filosofo de lo cotidiano bajo el efecto de ciertas experiencias vividas en los pasillos de su planta- se queda por contra pensando en lo incierto del traverso del Leteo para todos aquellos que portan el pijama azul. Reflexionando sobre el símil entre la calle Diego de León y el Leteo -un paisaje en el que el candidato a recibir la moneda bajo la lengua sería en buena lógica el guardia de seguridad de la puerta del hospital que impide salir a los pobres internos que no llevan acompañante de algún otro color distinto al azul- nuestro fumador concluye que mejor mirar bien en todo caso antes de cruzar la calle Leteo, y que a ser posible mejor por el semáforo.


Sunday, 21 November 2010

A few hours at Nostromo-Gatwick

The reason why so many new posts got published the same day is a few hour stay at a Yotel Japanese-like cabin at Gatwick airport after missing the morning Ryanair flight to Madrid. While the next flight arrived I got myself into this underwater environment out of sheer curiosity - and was awarded a free wi-fi connection so I'm updating a few pending posts...



Lights are so dim and full of purples, pinks, pale greens and light blues here it's kind of a spaceship-like experience (actually 2001-inspired I'd say). No-one around, total silence except for the soft, regular air conditioning blowing, it's just the right place for all these fantasies coming to haunt you...



Was looking for Liutenant Ripley around the corners, but she seems to be on duty. Dommage...



By the way isn't Nostromo a much properer name for this place than Yotel? It was probably taken already though.

Geopolitics: some orange lessons

Even if it's against the message in that brilliant Orange anti-Orange turn-off-your-mobile-phone Gulliver-based commercial starred by Jack Black running on film theatres these days (I saw it last night), I'm attaching this Orange ad I saw at Nairobi airport on my way out for you don't get to see this things around in Western countries.



Don't mean we should - we have more than our fair share of anxieties already as to have posts on the walls to remind we're no longer what we used to be (don't think the average person should care too much about it either).

It's just so unusual to get your geopolitics lessons from ads rather than, say, at school!

First flag from the left is by the way Uganda's - there for closeness with Kenya I guess, rather than matching India or China as emerging powers (though you never really know these days...)

Airports and smoking (II): Dubai International Airport, Dubai, UAE

While in trasit from Nairobi at Dubai International Airport, I figured out it would be a good chance to have a cigarrette between two six-hour flights. Dubai airport being so really luxurious, it seemed it should offer equally attractive facilities to smokers in need. However, it was not the case. After a long walk through several terminals where departures gradully changed from LHR to Jaffa, you reached a small, incredibly packed and smoky room where poor addicts somehow managed to get their dose in. The “Keep door closed at all times” sign posted at the room entrance was literally impossible to respect under serious risk of suffocation.



This gave me the idea of sarting a series of photographs on smoking rooms in airports worldwide. Not than I’m too much of a traveller anyway, but I’m around every now and then. For instance, it’s widely accepted the best smoking facilities inside an airport are those ones at Barajas airport Terminal 4 in Madrid – Spain currently remaining smoker-friendly territory (not for that long though).



So this is Dubai International Airport, where a rather numerous group of rebel smokers chose to have their cigarrettes outside a specific smoking room which lied quite distant from crowded passenger traffic areas (well it was actually 5 am so crowded is a just a way of speaking).

Airports and smoking (I): Gatwick airport, London, UK

From a strictly mathematical point of view –set theory basics– a smoke ban “either within or outside a building” does actually imply a global ban – as either you are inside or outside the building.



So I was trying to locate the border between inside and outside areas, for it should be the only site where smoking is implicitly allowed. I noticed however fellow passengers weren’t being so literal about it...





Saturday, 9 October 2010

La gloria del barroco


Magnífica exposición sobre el barroco de los ss. XVII y XVIII en Valencia. Gran acierto la distribución de la muestra entre cuatro maravillosos edificios - tres iglesias y un edificio civil, el Almudín. Singular simetría en las iglesias barrocas valencianas: interiores que estallan en asombroso despliegue polícromo de figuras, volutas, capiteles, púlpitos y recargadas ornamentaciones quedan ocultos tras sobrios exteriores de ladrillo que no permiten imaginar lo que hay en su interior (herencia árabe? todos estos edificios eran de hecho árabes - toda la ciudad probablemente).

Espléndido despliegue también de obras de arte seleccionadas para el evento - una
estupenda ocasión para conocer los nombres de notables escultores o pintores de los que uno nunca oyó hablar anteriormente. Hay piezas muy destacadas - la que más, probablemente el soberbio Sant Andreu de lo Spagnoletto trabajando en claroscuro à la Caravaggio.



Y tan importante como las obras expuestas es un aspecto que queda un poco en segundo plano ante el despliegue artístico: la hercúlea labor de restauración llevada a cabo por el proyecto La Llum de les Imatges, premiado con el Europa Nostra en 2006. La magnitud del trabajo de restauración y divulgación efectuado es digno del premio Príncipe de Asturias como ejemplo de cómo se afronta la recuperación de un patrimonio artístico severamente dañado. Con independencia de la opinión personal que cada uno tenga en el ámbito político, una actuación de esta naturaleza trasciende dicho ámbito para constituir en suma un trabajo muy bien hecho.